Pasaba el día de la madre, y comenzaba una semana muy larga.
Desde el lunes con mochila al hombro y auriculares en la oreja, iba al laburo, la facu, de mis viejos, pero siempre pensando en el domingo. Como diría Zambusetti “gracias a dios no perdí el trabajo!”.
Y luego de tanta espera, llego el domingo, almuerzo con pasta y agüita para llegar liviano a las 17.00hs. Mi novia que se iba para su casa y yo que me ponía a hacer cosas de jardinería para que el tiempo se me pase volando.
Viene Dami, después mi viejo, y partimos para Sitas.
Ni bien entramos al club, ya se sentía que no era un día mas, los autos iban cayendo y a diferencia de otras fechas, estaban las novias, padres, tíos, madres, abuelos, y Eber, jajaja.
Ya acercándonos a las cinco pm, los equipos ya estaban en el verde césped (solo en los laterales, el césped). De un lado mi amado rojiamarello Maracaná, de venido en Holanda, y del otro el azulado Noruega. Conocíamos el rival, y sabíamos que no nos iba a regalar nada, por eso desde el minuto 0´ Holanda salió a jugar una final. Típico de esperarse, se vio un partido muy peleado en el medio, con pocas llegadas en el comienzo, con un pulpito Matias ganando en la mitad, y con Dani Ambrosino endiablado buscando permanentemente la subida por derecha de Facu Lloyd, asi transcurrieron los primeros minutos.
No hay mucho para resaltar hasta el minuto 15´, donde llueve un córner muy bien ejecutado por Lloyd desde la banda izquierda, el arquero de Noruega, que a mi gusto sale mal, y un frentazo matador de Fede Bavastro, que acaricia la red, y el 1-0 para Holanda, seguido de una montaña de abrazos sobre la mitad de cancha. Un alivio para el equipo que hasta ese momento era escolta del torneo a un punto.
A partir del gol, Holanda se metió atrás, y tuvo grandes espacios entre la defensa y el ataque. Noruega tomo el balón, pero se le complico muchísimo en la zona de definición, con un Matias corriendo todas y una línea de cuatro bien plantada, a Noruega solo le quedo la posibilidad de llegar mediante centros. Solo hubo una jugada de peligro para el arco muy bien defendido por el Gato, la misma surgió de un rebote de un córner ejecutado desde la banda izquierda, el balón que vuelve a los pies del ejecutante, Fede y quien les habla salen a achicar, y un nuevo centro rasante cae en pies del gigante número trece de Noruega, quien ejecuta en la polvorienta área, y el Gato, como nos tiene acostumbrados, ataja abajo a su derecha sin dar rebote. Personalmente me di cuenta que iba a ser una tarde complicada.
Luego de esa jugada, Noruega siguió intentando con tiros libres de mediana distancia. Holanda hizo un partido muy inteligente, no dejando acercar al rival al área.
Solo podemos resaltar de lo que queda del primer tiempo, un disparo de Dani Ambrosino, desde afuera del área que pasa por encima del travesaño.
Durante el entretiempo, mucha agua, y estiramiento, si bien eran casi las 18.00hs el calor se hacía notar.
Comienza el segundo tiempo, y todo muy similar al final de la primera parte, Holanda seguía partido en la mitad de cancha, y Noruega buscando ese gol que les dé el campeonato y el anciano ascenso.
Tuvimos que esperar hasta el minuto 10´ para que resaltar alguna jugada sobresaliente, donde Dani Ambrosino toma el balón y recibe una dura falta desde atrás, en ¾ de cancha. Pero lo destacado es un golpe traicionero que recibe de atrás con mano cerrada. El referí que se lo noto totalmente descomprometido con sus decisiones, hizo lo más sencillo, roja para ambos, y se limpió las manos.
El ejecutor del tiro libre desde 30 metros aproximadamente, fue Nico Peverelli, el cual encontró una muy buena respuesta del arquero de Noruega, quien toma el balón sin dar rebote.
Con ambos equipos con diez jugadores, se abrieron los espacios, pero Holanda fiel a su estilo, cerró todos los huecos posibles, y Noruega no podía entrar por ningún lardo.
El siguiente en irse, fue el habilidoso número 17 de Noruega, tras una falta en ataque desde atrás, a Fede Bavasto, símbolo de la impotencia que genera no poder llegar al arco rival.
Con un jugador de menos, Noruega cayo anímicamente, y esto Holanda lo sintió. A esto le sumamos el ingreso de Horacio Urtasum para tener mayor recuperación y tenencia en la mitad de cancha, el panorama era totalmente distinto para los últimos 15 minutos del partido.
Holanda siguió haciendo su juego, como si fuese el primer minuto del partido, recuperando en el medio y buscando las corridas de Nico Peverelli, Cristian Gómez, y de Marianito.
Como crónica anunciada de lo que iba a venir, contamos que tras un disparo desviado, el Gato va a buscar el balón y recibe un golpe en el rostro por parte de un jugador suplente de Noruega.
Los de azul estaban cada vez más lejos del arco de Holanda, y la decepción se sentía en el aire. En la última del partido, un centro frontal es recibito por la torre número trece de Noruega, y como todo el partido, es desestabilizado con el cuerpo por parte de Alan, y el balón que se pierde por el fondo. El referí fiel a su estilo, cobro saque de arco, y el mismo jugador que agredió al Gato, ingreso al campo y golpeo al árbitro con la pelota en su rostro. Lamentablemente el mismo decidió finalizar el encuentro en ese mismo momento, y el parido, el campeonato, y el ascenso se lo quedó Holanda.
Solo quedaba tiempo para el abrazo interminable en el área del gato, y el grito “Que de la mano del gordo Horacio, todas las vueltas vamos a dar”.
Gracias Muchachos.
Gracias Holanda.
Gracias CAMPEON 2011.
Nos volveremos a ver, en la A.
Abrazo de gol de cabeza en una final.
Adrian E. Radice



